Mariana Szulman

Secretos de familia

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¿Qué es la familia?

La familia es lo permanente, estaba antes de que llegáramos, le pertenecemos mientras vivamos y seguirá existiendo después de nosotros. Es una generación de vivos, que caminan como mínimo con dos generaciones de muertos a la espalda hasta la línea de meta, donde le toca subirse a la espalda de la siguiente generación de vivos.

¿Yo soy mi familia?

Recordemos que desde la perspectiva de la metagenealogía Jodorowskyana, cada uno de nosotros está habitado por las tres generaciones que lo preceden, lo que hace un mínimo de catorce personas. Desde esta perspectiva, consideramos que los secretos guardados en una generación son un manantial insano de traumas y conflictos para los que lleguen detrás.

¿Hay alguna relación entre la enfermedad y los secretos familiares?

La relación entre enfermedad y secretos familiares se hace bastante evidente en el estudio de los árboles genealógicos. La familia es como una olla psicológica llena de secretos, tabúes, silencios, vergüenzas. Hay asesinatos, locura, robos, infidelidades, cárcel, incesto, abusos…  Así, la enfermedad no es la solución del problema, sino una invitación a enfrentar un conflicto familiar que se ha mantenido secreto. Como escribió Françoise Dolto: “Lo que es callado en la primera generación, la segunda lo lleva en el cuerpo.”

¿Qué cosas, a nivel psicogenealógico, vamos cargando en el cuerpo?

En el lado derecho… está la herencia paterna
Lado izquierdo…herencia materna
El vientre…la madre
Problemas de espalda…cargas a los padres
Padres divorciados, o separados…puntas de los pies se separan
Miedo a la sexualidad…pelvis movida hacia atrás
No te han amado…pecho endurecido e insensible

 

¿Si no uso palabras para expresar mi dolor, lo expresaré con mi cuerpo?

Anne Ancelin Schützenberger lo ha estudiado a fondo: “Los duelos no hechos, las lágrimas no derramadas, los secretos de familia, las identificaciones inconscientes y lealtades familiares invisibles” pasean sobre los hijos y los descendientes. “Lo que no se expresa por palabras se expresa por dolores”. O por accidentes, como el caso de una biznieta que pierde su virginidad por accidente a los siete años (jugando al salto de pértiga) y estudiando su árbol, descubre que su bisabuela fue fruto de una violación, concebida en la misma fecha que ocurrió el episodio.

¿Cómo se pueden observar los secretos en el árbol genealógico?

Cuando el árbol quiere desvelarte un secreto, crea una estructura, algo que se repite, con eso pretende llamar tu atención. Por ejemplo una fecha que se repite, un estilo de elección de la pareja, unos accidentes con ingredientes similares. Estos secretos se guardan por vergüenza, por pudor, por proteger a los niños o autoprotegerse ante la sociedad.

¿Dónde se sitúan esos secretos? 

Cada secreto que tenemos está en el estrato que le corresponde (los cuatro egos):

-Mis ideas locas secretas, podemos identificarlas en el nivel de mis bisabuelos
-Mis emociones secretas, están en mis abuelos
-Mis secretos sexuales-creativos, están en mis padres
-Mis secretos materiales, de territorio, están en mis hermanos

Cuando el secreto lo porta un miembro de la familia, éste lo vive como un cuerpo extraño y molesto, su cuerpo lo vive como un tumor o un bolo alimenticio que tiene que salir a fuera. Nunca debemos contar secretos a los niños, es un Abuso con mayúsculas.

Sabemos además el poder de la comunicación no verbal, si alguien delante de ti se calla una información importante, se delatará tarde o temprano con algún gesto inconsciente.  Freud decía que “Aquel cuyos labios callan, conversa con la punta de los dedos. Se traiciona por todos los poros”.

Claudine Vegh decía que “…vale más saber una verdad, aun cuando sea difícil, vergonzosa o trágica, que ocultarla, porque aquello que se calla, es subordinado o adivinado por los otros y ese secreto, se convierte en un traumatismo más grave a largo plazo”.

Los secretos hay que airearlos si son del presente, de la manera más adecuada y en el momento más propicio, o sanarlos con la psicomagia si son del pasado. Una herramienta útil es dibujar el árbol sanado: se trata de hacer una obra en la que representemos a todos los miembros, con dibujos o fotografías pegadas a modo de  collage. A cada uno le pondremos su finalidad cumplida, todo aquello que les damos nos lo damos a nosotros mismos, y ahí aparecerán todos los secretos convertidos en bendiciones.

El árbol guarda secretos, al tiempo que puede intentar desvelarlos. En todo árbol aparece en un momento determinado un héroe, el que lo sana y se sana, aquel que se atreve a construir el árbol genealógico. No existen los árboles sanos porque vivimos en una sociedad enferma.

“La sanación del árbol consiste en quitar la repetición, comprenderla, o repetirla en una forma positiva” (Alejandro Jodorowsky)

Imagen:  Mariana Szulman

Zulymagina

Cuando entre dos generaciones hay un problema grave se corta la transmisión de información.

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Un cuento para comenzar:

En un día de playa, una niña de cinco años y su padre pasean por la arena. En un momento dado el padre le dice a su hija que averigüe la temperatura del agua. La niña, deseosa de ser útil corrió hacia la orilla a mojarse los pies y le dijo: “está fría”.

Entonces su padre la tomó en brazos y jugando la sumergió dentro del agua. En ese momento volvió a preguntar ¿Cómo está el agua?

La niña respondió, un poco sorprendida: “está buena”

El padre le dijo: “de aquí en adelante, cuando quieras saber alguna cosa, zambúllete en ella.

Estamos decididos a analizar nuestro árbol genealógico, a zambullirnos en él. Conocerlo es conocer el inconsciente, con sus problemas y bendiciones. La familia es el inconsciente.

Hemos recopilado información de diferentes fuentes: nuestra memoria, los familiares vivos, el registro civil, los archivos parroquiales, fotografías, documentos… Nos asaltan algunas preguntas:

¿Qué significa que de nuestra familia materna (o paterna) sepamos mucho más que de la paterna (o materna)?

El linaje del que tenemos más información es el que tiene más peso en nuestra formación, es la rama que tomó posesión de nosotros. Sin embargo debemos llevar mucho cuidado con todo lo “desconocido”, ya que podemos estar repitiendo dinámicas inconscientes.

¿Qué significado tiene que nuestros padres no sepan el nombre de sus abuelos o de uno de ellos, o quizás sepan su nombre, pero ignoran por completo donde nacieron o a que se dedicaban?

Debemos tener muy claro que toda la información se va transmitiendo de generación en generación. Cuando entre dos generaciones hay un problema grave, se corta esa transmisión. Por tanto es posible intuir que si no se nada de mi abuelo paterno, es a consecuencia de que mi padre tuvo un problema con él.

¿Ese abuelo cortado puede tener consecuencias?

Ese abuelo se convierte en una trampa, alguien de la siguiente generación podría quedar excluido en un ejercicio de fidelidad muy poco consciente. Al árbol le gusta repetirse…

¿Por qué hay ancestros que se borran del mapa del árbol para siempre?

Podríamos responder a esta pregunta a modo de hipótesis:

-Hay un corte afectivo: esa persona cortó el vínculo afectivo con la generación siguiente. Sucede en alcohólicos, por ejemplo.

-Hay un gran secreto: hablar de ese abuelo por ejemplo, supone que se desvele el secreto. Los mayores secretos, que nuestra sociedad considera tabú, son los referidos a la muerte y al sexo:

-Un escándalo sexual

-Un suicidio pasará a ser un accidente del que se saben pocas cosas

-Podemos añadir las adicciones al alcohol o al juego, las grandes ruinas económicas, la violencia familiar, los exilios y la cárcel.

¿Por qué no se trasmiten de generación en generación datos como la profesión, las causas de muerte o episodios significativos de la vida de un antepasado?

Por neurosis social, cuando las profesiones fueron muy poco significativas. Hay una escala por la que se va ascendiendo a nivel laboral: agricultores sin tierras, agricultores con tierras, comerciantes, etc.

Ante esas lagunas de conocimiento, ¿podemos quedarnos indiferentes?

La no información es en sí misma una información y además de mucha relevancia.

La negación es un mecanismo de defensa que consiste en cegarse a una realidad. El pensamiento y el lenguaje van unidos. “De lo que no se habla, no existe”. Si seguimos negando un fragmento de nuestro árbol, es como si negáramos una parte de nosotros mismos.

¿Qué hacer pues con esos vacíos?

Procederemos a activar nuestra intuición y todo nuestro poder creativo. No olvidemos que existe el inconsciente familiar, a través del cual y en ese plano no consciente, todos los miembros del árbol genealógico están en continua comunicación. Es sanador crear una historia para cada ancestro del que nos falte información. El contenido de la misma deberá ser totalmente positivo, les daremos lo que intuimos que les faltó, sabiendo que lo que les damos a ellos nos lo damos a nosotros mismos.

En este ejercicio debemos ser generosos a manos llenas. Por ejemplo, si intuyo que mi abuelo fue un sufrido trabajador de minas, no vale que le regale un triste sofá. Le daré una confortable mansión, en una maravillosa montaña rodeada de bosques, en los que respirar aire puro. Mansión que consiguió gracias a catorce diamantes que encontró un día de su cumpleaños.

Marianne Costa, en uno de sus talleres, proponía un ejercicio que consistía en dibujar al miembro del árbol más desconocido y mediante meditación, ponernos en contacto con él para que nos pidiera algo, un aliado que procedíamos a entregarle. A continuación, en esa misma meditación, él nos daría un objeto a nosotros que también consideraríamos nuestro aliado.

Imagen:  Zulymagina

 

galaxia

El mundo terminará por ser de los pacíficos pero obstinados

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Alejandro Jodorowsky: “La conquista veloz, como todo lo engendrado por la violencia, se desmorona rápido. La sabia lentitud es producto del Amor. Cada paso es una verdadera penetración… El mundo terminará por ser de los pacíficos pero obstinados.”

Lee el artículo al completo “El placer de pensar 42

Cecilia Martínez Quintero

Si usted tiene una necesidad, no tenga miedo y la propia necesidad le dará la solución…

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Jonas Mekas: Si usted tiene una necesidad, no tenga miedo y la propia necesidad le dará la solución… ¿No tiene dinero y quiere hacer cine? ¡Pues haga cine! Explique historias que la gente quiere ver y llegará el dinero.

Joseph Conrad escribió una novela, La línea de sombra, en la que explica que hay un momento en nuestras vidas en que, en lugar de vivir el instante –y con él, el futuro–, empezamos a mirar atrás.

¿Y usted dónde está?

Yo aún no he cruzado la línea de Conrad.

¿Cómo lo sabe?

Porque vivo la vida cada día, simplemente.

¿Cómo?

Experimento, avanzo, juego, me divierto… Y no quiero reconocimientos ni distinciones ni medallas. ¡Quiero trabajar con amigos! Quiero seguir así, haciendo cosas cada día.

¿Y sus amigos?

Mis amigos son como yo, jóvenes. Vivimos el presente, que cuando eres joven también es el futuro. Hacemos cine, arte: creamos.

¿No se puede hacer a cualquier edad?

No soporto el arte tal como está montado. Siempre mira hacia atrás. Todo son retrospectivas, homenajes… ¡Funerales! ¡La noche de los muertos vivientes! Yo estoy vivo y no quiero homenajes. Quiero que me discutan…

¡Qué miedo le tienen todos a la libertad! Es la realidad: el mundo es diverso…Y ahora nos queda otro muro por derribar: el de Wall Street. Un cinco por ciento de la humanidad controla el 95 por ciento de la riqueza: repartámosla mejor. ¿No le parece?

Extracto de una entrevista con Jonas Mekas, cineasta independiente. Fuente: La Vanguardia

Imagen: Cecilia Martínez Quintero

 

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¿Qué hacer para encontrarse a uno mismo?

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Alejandro Jodorowsky: Creo que para llegar al encuentro de uno mismo hay que abandonar toda dependencia que te aprisione, no sólo espiritual sino también física. Si realmente quieres iluminarte, no debes fumar, ni beber, ni comer demasiada carne, ni tomar demasiado café, no drogarte …

Tienes que hacer una vida sana, de otro modo, con toda seguridad, no llegas. Muchos de mis amigos murieron antes de los sesenta por excesos con el alcohol o las drogas.

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